Siendo el título de este blog –por lo menos en su primera parte– «Marketing Personal», tal vez no estaría de más realizar una aproximación a este concepto, esto es, el concepto de marketing y la influencia que el mismo puede tener en nuestra vida personal y profesional. De esta forma se podría afirmar que:
Marketing es, ante todo, una filosofía que consiste en orientar todas las actividades de la empresa hacia el logro de la satisfacción de las necesidades del mercado final o del consumidor.
José Mª Ferré Trenzano - “Marketing Personal” pág. 23
Partiendo de esta definición se podría añadir que el Marketing nace como una necesidad en el mismo momento en que el consumidor ya no compra todo lo que el mercado produce y es, de esta forma, la organización empresarial cuando, a partir de ese momento, decide actuar y salir en busca del consumidor perdido –extraviado al menos– y ofrecer al mundo satisfacción en sus necesidades de consumo.
Y es que no olvidemos, mal que a algunos nos pese, vivimos en una sociedad sustenda en la acción de consumir, y por lo tanto es el consumidor el que marca ciertas reglas –no todas, sólo las que le dejan– pero sí las suficientes como para darnos cuenta de que si no tenemos clientes, no tenemos nada. Por tanto, desde esta perspectiva, el cliente será el centro de nuestra atención y el motivo de nuestros desvelos; a él dedicaremos nuestros esfuerzos, lo cuidaremos, lo mimaremos hasta enamorarlo y, poco a poco, este, el cliente, se irá conviertiendo en nuestra razón de existir y el marketing, de la misma forma, en una manera de vivir.
Si aceptamos todo lo dicho como una realidad, –por más que haya quien se ha interesado en desvirtuar su función y utilidad– no será difícil darse cuenta de la trascendencia del marketing en cualquier ámbito empresarial y, añado, profesional.

Nuestra diaria gestión operativa
¿Y cómo es que esto nos puede afectar a nuestro quehacer diario? Pues es que resulta que, con poco que se pare uno a pensar se dará cuenta, sea por ventura o desventura, que la gestión operativa de nuestras vidas no dista mucho de la gestión operativa organizacional.
Todos tenemos nuestro debe y nuestro haber, deudores y acreedores –por desgracia de estos últimos alguno más– y muchas, muchas cuentas que cuadrar. Del mismo modo también contamos con proveedores y, al fin –hoy el que tiene suerte y fortuna– cuenta con sus clientes, de los que a fin de mes –es lo habitual– cobran el importe pactado por unos servicios previamente prestados. Y cada día, de esta forma, ejecutamos nuestras propias estrategias de gestión y, espero, ya nos vayamos dando cuenta de la importancia del concepto del que se trata, el marketing en el día a día.
El marketing del día a día que nos puede ayudar a detectar esas necesidades que cubrir, reconocer esas facultades que necesitamos adquirir y encontrar a ese cliente al que podemos servir; y con la suma de todo ello poder alcanzar
nuestras metas propuestas. Y todo ello sin olvidar que el marketing bien entendido, no sólo nos ayuda a vender, sino que nos ayuda a mejorar.


12 noviembre 2010







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