«El desempleo no es un estigma» – Lo que “no” debes hacer si te quedas sin trabajo

Fuente fotografía: http://www.trabajo.practicopedia.com
Jorge volvía hacia su casa caminando calle arriba, con paso lento, cabeza gacha y algo desaliñado –bastante más de lo habitual–. Su traje ya no estaba impecable, como era lo suyo, ni su rostro reflejaba ese entusiasmo del que se siente realizado y triunfador en la vida.
Lentamente, casi con parsimonia, levantó un poco la cabeza para comprobar lo que aún le quedaba por recorrer para terminar aquella empinada cuesta que ya le parecía infinita. Fue entonces cuando a unos quince o veinte metros más arriba, le pareció ver andando en dirección hacia él a Luis, un antiguo cliente con el que había compartido algo más que trabajo y negocios.
Sus pesados movimientos se transformaron en rápidos y ágiles. Miró a su izquierda comprobando que, en ese preciso momento, cambiaba el color del semáforo de peatones tornándose en un verde esperanza –esperanza de no ser visto–. Cruzó la calle y se refugió entre aquella otra gente. Observó como Luis continuaba su camino y desaparecía, por fin, por lo más lejano de la avenida.
Quedó unos minutos pensativo. No quería encontrarse con Luis. No quería encontrarse con nadie. Al fin, ¿qué les iba a decir, que se había quedado sin trabajo?
En esta red en la que nos movemos, la virtual, se pueden encontrar montones de listas de lo que hacer, y de lo que no, a la hora de buscar trabajo. Algunas de ellas, como es lo propio, razonadas de forma excelente y de muy aconsejable seguimiento –vease a modo de ejemplo el post “Qué hacer si te quedas en paro” en el blog Desencadenado–. Y digo esto porque tengo nítidamente clara la idea de que nada voy a inventar con este artículo. A lo sumo, puede que intente profundizar –sólo un poco– en algo sobre lo que estimo al menos conveniente reflexionar: el desempleo como «estigma social».
Y es que no es tan difícil que ocurra –ya en la vida terrenal– esta situación en la que al quedar sin trabajo sientes, a un mismo tiempo, que quedas sin ocupación y sin norte al que dirigirte y, por ello, aparece una tendencia hacia la autoexclusión provocada, posiblemente, por una caída en picado, a lo kamikaze, de la autoestima, agravada en muchos casos por infundados sentimientos de culpabilidad.
Y ahora, sólo un pequeño inciso antes de continuar esta exposición. El desempleo es un grave problema para quien lo padece, que puede producir trastornos de personalidad y conducta. Por esto sugiero la importancia de que quien rodea a la persona que lo ha perdido –la familia de manera principal– sea consciente de ello con el fin de que esta situación, más que agravarse por tales circunstancias, sea consciente y adecuadamente tratada por todo el grupo socializador.
Con todo, es importante darse cuenta que el carecer de empleo no es, en absoluto, nada vergonzante. El desempleo es una situación, es un estado, nunca una característica, nunca una atributo propio de la persona. Por ello es tan necesaria mantener esa actividad diaria dentro de un entorno social –adecuándonos de manera apropiada a las nuevas circunstancias– sin perder de vista nunca la realidad vital. Complacerse en la soledad ante la desgracia, al menos sin luchar, no ayuda a uno más que a hundirse, como en el fango, aún más en ella –así de simple y así de duro–.
Seamos conscientes: «el desempleo no es un estigma». Es menester hablar con la gente; envolvernos en la gente y de la forma más natural, haciéndoles partícipes de nuestra situación –que no paños de lágrimas; que esto no es lo mismo–, y pensando que al fin, será la gente y con la gente nuestra única manera en la que podamos salir de este túnel, aunque a veces parezca que no tiene fin.
Parece ser de San Benito aquella máxima que dice:
«Orad como si todo dependiese de Dios y trabajad como si todo dependiese de vosotros».
Y así muchas puertas se nos cerrarán; algunas con mucha fuerza tal vez por ser estas las que nunca hubiéramos imaginado –y que eso nos sirva para hacer limpieza de lo que nos estorba en nuestro camino–. Pero al final, si
ponemos empeño, si nos aplicamos, si hacemos las cosas con orden y buena intención, si resistimos saldremos.











El desempleo es un estigma, jejeje, es un tatuaje gravado a fuego hasta que uno sale de él, aunque no podemos dejar que se convierta en enfermedad mortal, en el sentido de caer en la depresión, ya que es fácil caer en ella y muy difícil salir, con lo que el problema, sería doble.
Con respecto a qué hacer a la hora de buscar empleo, todas los consejos son bien avenidos, pero no siempre adecuados, en todas las situaciones, ni a toda persona les son aplicables. En toda entrevista, hay un canal de comunicación, emisor-receptor y las estrategias son hoy día conocidas y estudiadas muy bien. Creo, que la naturalidad y el ser uno mismo, nunca lleva a engaños ni a contradicciones, ni antes ni despues, aunque no sé, depende…siempre depende de muchas circunstancias.
Es importante la comunicación y el hablar con la gente. Es un medio más, de conocer alternativas y como medio de contactar con personas que pueden estar interesados en tu curriculum.
La exclusión, puede producirse, por aquellos que no quieren verse en el compromiso de que se les solicite ayuda o una recomendación o por la, vamos a llamar moda de “imagen joven”, que no tiene curriculum pero ya aprenderá, es un modo de atraer al público vendiendose como empresa con un equipo joven, puesto al día en conocimientos y material tecnológico de ultima generación, etc, etc.
Nadie queda sin empleo porque quiera disfrutar de vacaciones y el que lo haya hecho pensando que su experiencia valía mucho más, habrá aprendido una gran lección.
Los dias, meses, años, no pasan en vano y todo en la vida pasa factura, pero no hay que encerrarse en uno mismo, hay que continuar, conocer nuevos campos y conseguir encajar. Siempre podrán llegar tiempos mejores, pero se tenga empleo o no, la comunicación es un buen medio de estar, que se te escuche y que se te vea.
La tierra no da frutos cuando se siembra, hay que abonarla, regarla y que llegue su momento de recogida.
La esperanza siempre se mantiene, sería la siembra. Moverse por los distintos campos que se van abriendo en cuanto a conocimientos, sería el abono y el riego y ¿la ilusión, dónde la situamos? cuando recojamos la cosecha.
Son tiempos difíciles, no hay horizonte, pero si la persona se queda ensimismada, el día que pase la estrella fugaz, ni siquiera la verá y la calle se verá tan empinada, que nos será casi imposible subir. (imposible no hay nada en esta vida, mientras se intente tenemos la incertidumbre).
¿Si resistimos saldremos? ¿Y si no resistimos? jejeje, es broma.
Un saludo.
Efectivamente todos los consejos no son buenos para todo el mundo. Lo que es bueno para mí no tiene por qué serlo para ti. De ahí la dificultad en darlos, por lo menos de una forma responsable. Y a mí, aunque no lo parezca, no me gusta mucho darlos. Tal vez sea por eso por lo que me gusta más decir que yo comparto mis reflexiones.
Lo que comentas de la depresión, ciertamente es un asunto grave, y no es tan difícil caer en ella. Por eso es tan importante no aislares, no perder el contacto con la vida que corre, queramos o no, estemos o no presentes.
Cuando yo comencé a trabajar, ya hace muchos años, como Agente Comercial, no llevaba muy bien el recibir continuos rechazos, ese “no” repetido una y otra vez, pero pronto aprendí que, por pura ley de propabilidades, cuantas más veces te dicen que no, más cerca estás del sí. Por eso es tan importante que en ese carrera que es la vida, más que nos pese, tenemos que estar presentes.
Un saludo Ana y, como siempre, gracias.
Buenas tardes, mi nombre es Juan Carlos.
Hace unos días encontré esta página buscando un lugar en el que se debata con criterio y al tiempo con la conciencia actual, la situación en la que está inmerso por desgracia un contingente de personas tanto del mundo empresarial, laboral pero me gustaría que sin olvidar las repercusiones anímicas que les causa a todos por igual el desempleo.
Si bien es cierto que cada uno afronta de modo distinto, o viste al “muñeco” con el traje que le da sus sastre, no hay que olvidar que cada uno es un mudo en sí mismo y que en ese mundo hay satélites en continuo giro orbital alrededor que a veces interfieren en el correcto orbitar hasta de la trayectoria más marcada, dicho de otro modo, la influencia de las cargas sociales, emotivas, familiares etc. Cuando existe una situación desesperada, la veamos o nos la hagan ver, el intelecto queda menguado por la necesidad y ha de potenciarse el ingenio, esa es la verdadera fuerza, no el crecerse o menguarse por los títulos, másteres, diplomaturas etc con los que de seguro contarán como baluarte los que opinen de ese modo tan “¿lógico?”
¿si resistimos saldremos? Y, si no resistimos, la verdad, no veo la broma, esa es una buena cuestión a la que nadie da respuesta.
Encantado de estar aquí, es una pena que no disponga de más tempo para plantearles más situaciones, pero como dijo alguien, volveré.
Buenas tarde y saludos cordiales
Antes que nada darte la bienvenida a este blog y agradecerte tu comentario.
En relación a este blog, te puedo decir que siempre lo que más me ha importado es la persona, por encima de cualquier otro aspecto. Desde esa perspectiva fue por lo que comencé a escribir entorno a la idea del posicionamiento personal como ayuda en la búsqueda de trabajo (verás que el dominio bajo el que se acoge lo dice claramente “marketinpersonal.net”).
Aún así, y si sigues el blog lo irás comprobando, hay otros muchos aspectos que me preocupan y, entre ellos, el desempleo y el efecto que este ejerce sobre el profesional como persona. En la facultad hablamos y estudiamos la psicología del trabajo y yo creo necesario, a partir de esta coyuntura, el estudio de la psicología del desempleo, por los duros trances que este nos está haciendo pasar y las secuelas que dejará como ya ocurriera, en diferente medida, tras la crisis del 29.
No hay patrones estándares, no hay soluciones mágicas, todo no vale para todos; en eso estoy de acuerdo contigo. Tampoco nunca he pretendido darlas, a mí al menos, me hes imposible hacerlo. Cuando uno necesita ingresos para sustentar a quien más quieres, los razonamientos habituales pueden dejar de ser válidos.
En cuanto a eso de “si resistimos , saldremos” es que, por desgracia, no nos queda otra. Hay que resistir sí o sí. Se lo debemos a nuestra gente y se lo debemos a nuestra sistema social, pero al verdadero, no a ese del que se les llena la boca a algunos, por cierto ineptos de cierta casta, tanto que al nombrarlo pareciese que fueran de su exclusividad.
“Si resistimos, saldremos” y es que no quiero pensar en que sea de otro modo.
Cuando quieras, estoy a tu disposición.
Juan Carlos, no te ofendas por la broma que hice con la pregunta ¿y si no resistimos?, en primer lugar, porque se trata de confrontar opiniones y si se quiere, compartir la experiencia como punto de referencia para otros, nunca como enseñanza, ya que no hay dos casos iguales, ni circunstancias, personas, entornos, etc.
En temas que se comparten, aparte de la seriedad que merecen, junto a la opinión personal, es bueno poner un poco de ironía, porque ya lloramos por dentro bastante, con los satélites y su continuo giro orbital, que nadie ve, pero que todos tenemos que afrontar.
La ironía, un matiz de broma como punto final a un comentario, es simplemente una pregunta en el aire, a la que nadie puede dar respuesta, pero que a todos se nos ha pasado alguna vez por el pensamiento.
Saludos.
Estimada Ana, no creo que nadie se haya ofendido por tu comentario. Sí es cierto que la sensibilidad está a flor de piel en temas tan sangrantes como los que tocamos desde esta bitácora, pero también estoy contigo que no viene mal ponerle un poco de humor.
El día que perdamos también la capacidad de sonreír ¿qué nos quedará?
Un saludo y gracias, de nuevo, por tu visita.
Buenos días Ana, ¿verdad? y por supuesto a ti Pedro.
Ana, no me ha molestado en absoluto, de verdad que no, yo como tú practico la ironía, aunque a veces es mal interpretada y, en temas tan espinosos, como bien dice Pedro, poco lugar cabe a ironizar o buscarle la gracia, que no, ser agradable. Mira por donde te voy a contestar a tu pregunta ¿y si no resistimos? pues al baño y después, si es posible, ponerle al mal tiempo buena cara, que la esperanza es lo último que se pierde.
Disculpa si lo expresé de forma o modo que pueda interpretarse como si me hubiese ofendido, pero no fue mi intención.
Un saludo Ana
Pedro, estoy de acuerdo, si un día se nos olvida sonreir, ¿qué nos queda? una cara bien fea llena de arrugas o peor aún, cara de amargados.
Saludos cordiales para ambos
Gracias por tu respuesta Juan Carlos, me has sacado la sonrisa con la respuesta a la pregunta, por ser totalmente factible y consensuada, creo.
Las arrugas que nos crea el tiempo, son experiencia, madurez y no tienen remedio.
De cada uno depende, conservar las ganas de luchar, no rendirse y enfrentarnos con la mejor disposición a lo hay y a la incertidumbre de lo que vendrá.
He leido vuestros comentarios en el correo y estoy de acuerdo en muchas cosas, con matices, claro está. Regresaré para comentarlas, porque aún me quedan muchas horas de estudio en este día.
Saludos.
Hola Ana, no era necesario dar las gracias, dentre gente educada el agradecimiento viene de la consideración, no de la palabra y con tu considerarión estoy sobradamente recompensado.
Veo que eres una mujer bastante joven (por lo del estudio, no hablas de seminarios o cursos) pero con las ideas bastante maduradas o muy bien estudiadas. Permiteme que en base a esa apreciación reponda de nuevo a tus cuestiones en busca de provocar una nueva sonrisa, aunque sospecho que además de eso lograré réplica.
Respecto a tu forma de entender la formación de las arrugas, debo de discrepar, ya que el tiempo si es un factor pero que no crea esas endiduras en la epidermis, si no la perdida de la elasticidad de la misma unida a la desidratación.
Precisamente, es la incertidumbre de lo que está por venir la que nos mantiene alerta, nuestra formación, caracter, entorno y la determinación son los que nos nos mantienen en el presente sin necesidad de mas, que no es poco.
Un saludo Ana
Juan Carlos, de la lectura de tu comentario, aprecié que consideraste mi ironía, como una mofa hacia la situación laboral existente y nada mas lejos de la realidad, por eso te pedí que no te ofendieras y te dí las gracias por aclarar mi apreciación. Si he observado que has captado que me gusta la réplica ¿por qué? me aporta una visión de las cosas, que a lo mejor no me he planteado.
No entiendas por el hecho de que sea estudiante, que sea joven, ya que seré una eterna estudiante, me gusta, pero a parte de ello, en estos momentos es una alternativa, ante la situación actual. Tengo 43 años y por avatares de la vida, abandoné mi carrera de Derecho con 20 años. Pasado el tiempo y de nuevo por avatares de la vida, regresé a un Plan de estudios que había cambiado totalmente, asignaturas optativas, de libre configuración y una serie de créditos que tenía que cursar para volver a situarme donde lo dejé. Al mismo tiempo, comencé a hacer cursos y asistir a seminarios, enfocados hacia la carrera y a la Administración, aparcando todo, cuando las oposiciones se convocan. He estado dos años de interina en la Administración y como hoy en día es habitual, el tercero no te dejan hacerlo, porque tienen que pagar un trienio. Me he quitado muchas horas de sueño para poder abarcar todo eso y ahora, como imaginareis mi lucha es mas fuerte, mas incierta, pero si no se intenta, nunca sabré si lo hubiera conseguido, de manera que estoy en ello.
Respecto a la forma de entender las arrugas, la apreciación es distinta desde la perspectiva del hombre que desde la mujer. Si bien tienen el mismo origen en ambos, es decir, la pérdida de hidratación y de elasticidad, hoy en día, hobres y mujeres deben cuidarse, no solo por imagen sino tambien por gustarse a si mismos y no dejar hacer de las suyas, a las inclemencias del paso del tiempo.
Hay que conservar siempre el buen humor y no enfadarse tanto frunciendo el ceño, porque se ejercitan inutilmente muchos músculos de la cara y salen canas.
La incertidumbre quizás no sea una buena compañera, pero si la que nos impulsa y fomenta el querer avanzar, ampliar, superarnos, tener determinación y sobretodo, continuar.
Os mando un saludo cordial.
Yo tengo 49 y en esto momento, como tú, estoy en la Universidad estudiando, en mi caso, lo que me apasiona: Relaciones Laborales y Recursos Humanos. Creo que esto es para que estemos orgullosos. Ya no es sólo la necesidad, sino también esa capacidad de esfuerzo y de ilusión que hay que mantener intacta pase lo que pase. Por ello te doy mi más sincera enhorabuena y te deseo que alcances todas tus metas.
Como ya hemos dicho en varias ocasiones: “si resistimos, triunfaremos”.
Un saludo Ana