«Hablando del Currículum… y la reputación online» parte II
Cuando hace unos días nos entreteníamos «Hablando del Currículum», una de las afirmaciones que se realizaban en el citado artículo consistía en que el Currículum debería caracterizarse por ser algo muy vivo y dinámico.
Tras diversas idas y venidas sobre el asunto en cuestión, casi que se acababa la reflexión haciendo constancia de la conciencia y cultura 2.0, –con sus pros y sus contras– la cual nos permitía el acceso a esas nuevas herramientas plasmadas en la web como reflejo de una nueva forma de entender las cosas que pasa a la fuerza por la voluntad de compartir, y que, por otro lado nos pueden facilitar el alcanzar esa visibilidad que permita manifestarse a nuestra notoria y real diferenciación, dando esa chispa de vida y actualidad a nuestra historia, tan necesaria en la sociedad en la que nos movemos y que el currículum tradicional nos impedía.
Reconozco que la intención primera al comenzar este artículo no era otra que la de entrar a saco en esas herramientas como tales, sus características y sus funcionalidades. Sin embargo, antes de entrar en dicha faena he considerado que no estaría de más pararnos un momento y hacer alguna consideración sobre la llamada «reputación online»
Ya se dijo desde este mismo lugar que porque sabemos que nos van a buscar, tenemos que estar. Dado el creciente número de reclutadores que utilizan la web como medio de obtener información de candidatos, así como de encontrar al candidato ideal, y a bajo coste, por cierto, –véase «Encuesta Reclutamiento 2.0: el Informe» de MacCormick y Asociados– creo conveniente una buena gestión de esa «reputación virtual» de la que se trata.

Vida real frente a vida virtual
Así, es necesario cuidar nuestra «reputación virtual», pero no más que la otra, la de verdad, «reputación real», –como dos existencias vivas y complementarias– pues al fin, no está de más recordar que es en la vida real, con los pies puestos sobre el asfalto, y con gente de verdad, de la que te mira a los ojos, que te muestra su gusto o su disgusto,que, al fin, te transmite, es con esa gente, digo, es en esa vida donde cada uno deberá al final manifestarse de manera recíproca y, honradamente, mostrarles ese «qué podemos hacer por ellos» marcado con nuestro sello personal –la diferenciación de la que tanto se ha hablado– de modo que seamos los elegidos para la labor.
Y es que el 2.0 tampoco es la panacea. Seamos claros y admitamos que no es en la red donde se encuentra la solución mágica a nuestros problemas laborales. Pero sí reconozcamos que puede ser de gran ayuda si nos comportamos debidamente pues:
- Es un extraordinario escaparate donde mostrar nuestro trabajo, nuestras habilidades, nuestras actitudes, nuestras particularidades, todo ello con sencillas y económicas herramientas, que nos serán útiles siempre que seamos capaces de reconocer que lo verdaderamente importante es el contenido que aportemos, no el envoltorio que elijamos.
- Nuestra presencia 2.0, de manera continua, perseverante, dinámica y actual, nos permitirá presentar y describir y, algo mucho más importante, demostrar nuestros logros de una forma viva en el día a día.
- Esa presencia y esa actividad en el modo propuesto en las redes sociales contribuirán a crear nuestra marca personal de forma planeada y orientada hacia nuestras específicas habilidades y, a la vez, observar la repercusión que estas producen a través de la conversación 2.0 casi siempre dispuesta a una mayor participación, que nos permitirá ir adecuando nuestra oferta a la demanda observada.
Con todo «¡El currículum ha muerto! ¡Viva el currículum!». Las tendencias está ahí; las herramientas también. Y es nuestro
deber conocerlas, saber lo que tenemos en las manos, saber dónde estamos y, lo más importante, saber hacia dónde nos dirigimos.











Como bien dices, es una herramienta mas, fruto del avance de la tecnología y la masiva utilización de internet, la que nos proporciona poder ampliar el marco en dónde ofrecer nuestro matiz dentro del mundo laboral, llegar a conocer ofertas que de otro modo, a lo mejor no estarían a nuestro alcance.
Puede ser bueno, incluso para algunos puede llegar a ser la panacea a sus largas búsquedas infructuosas, pero ¿sabes? a mi me genera un poco de incertidumbre, es como ponerse la persona en el escaparate a la espera o a expensas de ser llamado por ¿quién? la privacidad de datos en el tema “recursos humanos” suele ser estricta y somos un pez en un inmenso mar.
Quizás sea un tema que aún necesite madurar, quizás mi recelo sea innato sin posibilidad de cambio o quizás sea por ser mujer, pero como alguna vez comenté en otro post, ni todo es bueno ni malo totalmente, internet es y seguirá siendo una gran puerta que conduce a un mundo desconocido y de cada uno depende, hasta dónde desea arriesgarse, presentarse o darse a conocer. Los datos personales, una vez colocados en esta plataforma ¿hasta dónde o hasta quiénes pueden llegar?
Seguiremos divagando.
Un saludo.
Hola Ana. Antes que nada darte las gracias por tu visita y pedirte disculpas por mi tardanza a¡en contestarte. Complicaciones inesperadas.
En cuanto al tema, por un lado comentarte que hay quien piensa que internet y ser visible (hacer ruido, como diría un viejo amigo) es el fin. Si piensas así, a no mucho tardar o te cansarás de la web, o ella se cansará de ti.
Internet es el medio que nos puede ayudar a alcanzar objetivos. Y en cuanto a ser un escaparate esperando para que nos llamen ¿acaso no hacemos lo mismo en la vida real? Al fin, estamos esperando que alguien se fije en nosotros y nos de esa oportunidad, ese trabajo, ese ascenso. Por eso digo que la presencia en la web tiene que ser planificada y controlada. La gente tiene que saber de ti lo que tú quieras que se sepa; lo que te interese, nada más.
Trabajando honradamente, con perseverancia y esfuerzo, a largo plazo es un buen medio, pero sólo eso… un medio.
Un saludo.